jueves, 25 de agosto de 2011

Las Creencias Adecuadas: Visualiza lo que quieres

Un reciente trabajo indica que las mujeres y los hombres tienen distintas actitudes y creencias en el tema del sobrepeso. Saber cuáles son los principales errores puede ayudarnos a evitarlos.

La doctora Rosa María Ortega, profesora de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, ha dirigido el estudio "Preocupaciones, percepciones y hábitos en relación con el control de peso corporal en diversas poblaciones españolas". Contiene interesantes conclusiones.



Las mujeres suelen ser las encargadas de hacer la compra, diseñar el menú de la familia y preparar la comida. Además, se informan más sobre temas de salud y mantienen una relación más fluida con el médico. Sin embargo, paradójicamente, a la hora de adelgazar, incurren en mayores errores que ellos.

En primer lugar, es la estética, y no la salud, la principal motivación de las mujeres a la hora de controlar su peso. Sin embargo, para los hombres, es precisamente la salud lo que más les mueve a vigilar la báscula. Además, las mujeres se guían frecuentemente por fuentes inadecuadas a la hora de afrontar una dieta de adelgazamiento: aunque consultan con el médico más que los hombres, recurren mucho más que ellos a las dietas milagro publicadas en revistas o siguiendo el consejo de amigas.

Probablemente debido a ese error a la hora de buscar información, las mujeres sostienen frecuentemente creencias erróneas acerca del sobrepeso. Por ejemplo, consideran a los hidratos de carbono como el principal enemigo, cuando en realidad deberían suponer entre el 55 y el 60 % de la ingesta calórica. También creen que todas las grasas son igual de perjudiciales, que el pan es más peligroso que la bollería o que conviene disociar la alimentación para adelgazar más deprisa. Por supuesto que estas creencias son erróneas.

Podemos recordar aquí algunos conceptos correctos acerca de este tema tan controvertido. Así, se debe limitar el consumo de fritos y grasas, y evitar el "picoteo". Lo importante no es la pérdida brusca de peso, sino un cambio de costumbres que permita reducir el peso de una forma lenta pero segura y, sobre todo, que nos permita mantenerlo de forma indefinida.

La dieta debe ser variada, respetando un adecuado equilibrio entre hidratos, grasas y proteínas. Debe abundar en pescado, legumbres, huevos, cereales, frutas y verduras. Evitar fritos y optar por alimentos cocidos y a la plancha. Y recurrir al agua como bebida.

También es muy importante consultar con el médico antes de comenzar una dieta de adelgazamiento. Esto nos permitirá, además de reducir nuestro peso, hacerlo sin perjudicar nuestra salud. Y eso, probablemente, es lo más importante.

sábado, 13 de agosto de 2011

Comidas para La Gota


ALIMENTOS PERMITIDOS
(A diario) A LIMITAR
(Máximo 2-3 veces por semana) NO PERMITIDOS
(Desaconsejados)
CARNES Y HUEVOS Pollo, pavo, ternera y en general carnes con poca grasa. Huevos. Los que no figuran en los otros apartados Vísceras (hígado, corazón, riñones, sesos, mollejas, lengua) y carnes grasas (cerdo, cordero)
EMBUTIDOS Embutido de pavo y pollo Jamón Todos los embutidos grasos
PESCADO, MARISCOS Lenguado, gallo, merluza (pescado blanco), bacalao Pescado azul (sardinas, anchoas, boquerones), salmón, rodaballo Huevas de pescado, gambas, langostinos, cangrejo, mariscos
SOPAS Y SALSAS Caldos de verduras, consomés de carne poco grasos Mayonesa, ajoaceite Caldos de carne grasos, extractos de carne, caldo de cubitos, salsas a base de mantequilla
ACEITES Y GRASAS SÓLIDAS Preferentemente aceite de olive. Aceite de semillas (girasol, maíz) Manteca de cerdo, sebo, tocino, nata
VERDURAS, FRUTAS, LEGUMBRES Todo tipo de verduras, ensaladas y frutas, except los indicados a continuación. Espárragos, champiñones, setas, puerros, rábanos, espinacas, coliflor, guisantes, habas, tomates, legumbres
LÁCTEOS Leche desnatada, yogur y quesos no grasos Leche entera, natillas, cuajada Quesos grasos
CEREALES Harina, arroz, sémola, pastas alimenticias, germen de trigo y salvado, patatas, pan y galletas integrales Tartas, hojaldres, pastelería y bollería industrial
AZÚCAR Y DULCES Si hay sobrepeso: edulcorantes Azúcar refinado, miel, fructose, chocolate
FRUTOS SECOS Pueden consumirse crudos salvo los cacahuetes Cacahuetes, frutos secos fritos
BEBIDAS Té, café, infusions, zumos naturales, agua mineral Alcohol en todas sus graduaciones
ESPECIAS, CONDIMENTOS Todos

viernes, 22 de julio de 2011

Decalogo Para adelgazar

Decálogo para no engordar estas vacaciones

1 Nada de Fritos
2 Poca Carne o nada de carne
3 Verdura y fruta
4 Nunca comer Mucho
5 Suprime el Estress
6 Come despacio
7 Infusiones
8.-Respira Profundo
9 Anda todo lo que Puedas

3 Es difícil seguir unos horarios en vacaciones, pero no imposible. Debe intentar no saltarse comidas (sobre todo el desayuno) y no picotear.

4 Aunque esté saboreando el mejor de los manjares, coma despacio. Masticar bien los alimentos es clave para una buena digestión y evitar la obesidad. Aproveche que en verano se come en compañía de la familia o los amigos para alargar la comida. En vacaciones no hay prisa.

5 La ansiedad que provoca el estrés está asociada a comer compulsivamente. Intente olvidarse de los problemas y no recurrir a la comida para aliviar tensiones.

6 Los milagros no existen. Ni siquiera en verano. Huya de dietas mágicas para perder peso antes de enfundarse el bañador. Si quiere seguir un régimen, póngase en manos de un especialista.

7 Dormir lo suficiente (al menos siete u ocho horas diarias) es básico para encontrarse bien y no engordar.

8 Hacer deporte es, durante todo el año, un método eficaz para mantener la báscula a raya. En verano se puede caminar, nadar, practicar deportes acuáticos... Dispone de más actividades deportivas y más tiempo.

9 Cuidado con el tabaco y el alcohol. Además de sus efectos tóxicos puede favorecer la subida de peso.

10 Las mujeres embarazadas deben cuidarse más. La malnutrición o la sobrealimentación favorecen el desarrollo de la obesidad y enfermedades metabólicas.

sábado, 2 de julio de 2011

En Dietas No Hay milagros

Érase una vez un editor que comía más de lo que necesitaba y que no dejaba de engordar. Desesperado por no hallar ningún remedio que le convenciese, decidió recurrir a un médico que pasaba consulta en París y le dijo: “Déme una dieta cualquiera, pero no me toque la carne, porque la carne es la vida”. A lo que el doctor le respondió: “Ok. Coma carne, sólo carne pobre en grasas, beba dos litros de agua y vuelva en cinco días. Y regresó con cinco kilos menos, lo que para mí fue una sorpresa”, ha relatado en más de una ocasión Pierre Dukan para explicar lo que le llevó a escribir Je ne sais pas maigrir (Yo no sé adelgazar).

Desde entonces, este médico francés de aspecto cordial y que se expresa en un castellano más que aceptable ha vendido alrededor de cinco millones de libros a raíz de apercibirse de que aquel editor que acudió a visitarle hace años perdía peso a una velocidad inaudita gracias a consumir alimentos proteicos y a renegar del pan, el arroz, las patatas y otros alimentos ricos en carbohidratos.

Sin embargo, otras teorías parecidas defienden con idéntico entusiasmo haber encontrado el método definitivo para perder peso. La dieta de la Luna, por ejemplo, interpreta que las diferentes fases lunares afectan el “ritmo corporal interno” (sic) siguiendo la misma pauta que los mares y los océanos. A partir de este argumento de peso, concluye que el secreto para perder tres kilos en un día consiste “en ayunar 26 horas, pero siempre coincidiendo con la hora del cambio de fase lunar”, según se explica en la página web que respalda a esta dieta.

En cuanto a la dieta del grupo sanguíneo, sugiere que cada persona ha de alimentarse en función de la evolución histórica de su grupo sanguíneo (A, B, AB y O). Según esta hipótesis, las personas con sangre de tipo O surgieron hace 40.000 años antes de Cristo y fueron cazadores, lo que les proporcionó un tubo digestivo muy resistente y bien preparado para metabolizar la carne, pero no los lácteos y los cereales, ya que por entonces no se conocía la agricultura. Por su parte, los agricultores (grupo A) deben de comer cereales, mientras que los pastores (grupo B) han de priorizar los lácteos. Finalmente, la dieta del aleluya, sólo permite consumir los alimentos mencionados específicamente en el capítulo I, versículo 29, del libro del Génesis. Este pasaje, que algunos interpretan como una invitación al vegetarianismo, señala: “Y dijo Dios: he aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y da semilla; os serán para comer”.

Por lo que se refiere a la teoría que maneja Pierre Dukan, comer carne fue lo que permitió a la especie humana prosperar, al poder dedicar menos tiempo a la digestión que los animales herbívoros y favorecer el trabajo intelectual (un principio, ese sí, aceptado por la ciencia). A partir de este hecho, Dukan defiende con convicción y espontaneidad que su método es el más cercano al código genético de nuestra especie y propone perder peso siguiendo un programa de cuatro fases (ataque, crucero, consolidación y estabilización) que incluye cien alimentos permitidos, 72 de ellos de origen animal y 28 de procedencia vegetal.

No obstante, el problema de apostar por un determinado tipo de alimentos y descuidar otros (y esto es aplicable a cualquier dieta que parta de este planteamiento) es que se registran carencias de los minerales, vitaminas y micronutrientes que precisamente esos alimentos prohibidos deberían aportar. Paradójicamente, eso fue precisamente lo que llevó a engordar a muchos de los que hoy están a régimen: consumir más cantidad de la recomendable de algunos alimentos en concreto (carne, embutidos, bollería y, en general, alimentos muy dulces, muy salados o con mucha grasa) y menos de la aconsejable de otros (fruta, verdura...).

Por lo demás, las estrafalarias hipótesis que plantean las dietas rápidas vienen a ser algo así como “la batallita o la novela que parece dar sentido a estas propuestas”, en palabras de Antonio Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca) y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.

Así pues, lo primero que conviene aclarar, indica Villarino, “es que no hay alimentos buenos y malos, permitidos y prohibidos, sino formas de alimentarse equilibradas o desequilibradas en su conjunto”. Y también la razón por la que se engorda: “porque se ingresa a través de la alimentación más energía de la que posteriormente se gasta con la practica de actividad física”, recuerda Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

Por expresarlo según las leyes de la termodinámica, si una persona que lleva una vida sedentaria ingiere 3.400 calorías diarias y sólo quema 2.400, engorda, ya que ahorra alrededor de 1.000 calorías, que acumula, básicamente, en forma de grasa. En cambio, si esa misma persona trabaja en el bosque abriendo cortafuegos con ayuda de una robusta hacha y gasta 3.500 calorías diarias a causa del esfuerzo físico, adelgaza, aunque a lo largo del día también se alimente con 3.400 calorías. Lo cual significa dos cosas: “que cada persona ha de seguir una dieta personalizada que se adapte a sus circunstancias personales y no dejarse llevar por los consejos generales de un libro”, según recalca Alfredo Martínez, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Navarra. Y también que este proceso ha de estar supervisado por “un internista, por un endocrino, por un dietista o por un médico con la capacidad clínica necesaria como para evaluar los riesgos que presenta cualquier dieta rápida, ya que lo contrario es jugar con fuego”, advierte Javier Aranceta.

Sin embargo, pese a este par de recordatorios, cuando surge una opinión contraria a cualquier dieta de moda, sus seguidores reaccionan furibundamente, y achacan este hecho a la envidia que despiertan quienes triunfan en su profesión, cuando no a la lógica ignorancia que cabe atribuir a las personas que niegan lo evidente, es decir, que con el método en cuestión se pierde peso.

Para estos indignados adelgazantes, la mejor prueba de que el sistema que siguen es maravilloso son ellos mismos. Y para demostrarlo, cuelgan vídeos y fotos en Twitter, YouTube, Facebook, etcétera, para dar fe de su evidente transformación, que en algún caso recuerda a la novela de Richard Matheson El increíble hombre menguante. Y no hay forma de sacarles de ahí, ni siquiera cuando se les hace ver que, según concluye la literatura médica, un 85% de ellos acabará pesando a medio plazo más que antes de ponerse a dieta.

La teoría que maneja Julio Basulto, responsable de investigación de la Asociación Española de Dietistas Nutricionistas (AEDN), “es que las personas que siguen este tipo de dietas consideran que existe una relación causa-efecto entre su pérdida de peso y, por ejemplo en el caso de Dukan, el consumo de alimentos proteicos. Ya se sabe, ‘canta el gallo, sale el sol, así que el sol sale gracias a que canta el gallo’”. “En cambio –prosigue–, cuando al cabo de un tiempo estas mismas personas acaban pesando más que al principio de ponerse a dieta, interpretan que ha sido por culpa suya a consecuencia de haber hecho algo mal (por ejemplo, haber tomado menos proteínas de las debidas), en lugar de atribuir el fracaso al gurú que diseñó la dieta, cuando es el auténtico responsable”, indica este dietista-nutricionista.

Así las cosas, la pregunta es... ¿Por qué entonces se pierde peso con estas dietas? La primera reflexión es que cualquier sistema basado en comer menos acaba funcionando al principio. Es decir, si alguien se alimenta únicamente con alcachofas, baja de peso. Y si ese alguien no come ni siquiera alcachofas y sólo bebe sirope de savia de arce o cualquier otra dieta líquida parecida, todavía pierde más peso. Pero no porque la alcachofa tenga un principio activo o una enzima –dos palabras habituales en estas dietas– o porque el sirope de savia de arce disuelva la grasa del mismo modo que lo haría un spray concebido para limpiar las encimeras, sino en virtud del principio de termodinámica antes descrito. El mejor ejemplo es la dieta de la luna: si una persona ayuna durante 26 horas pierde peso, se ponga como se ponga la Luna...

Sin embargo, hay algo importante: una cosa es perder peso al principio y otra muy distinta “adelgazar a la larga”, según puntualiza Susana Monereo, responsable de endocrinología y nutrición del hospital universitario de Getafe y una autoridad en el estudio de la obesidad.

Vale la pena escuchar a Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, cuando explica por qué se vuelve a ganar peso de manera repentina al abandonar, por ejemplo, la dieta Dukan. “Con una dieta hiperproteica se pierde mucho peso al principio, sobre todo agua. Esto ocurre porque cuando hay un cambio brusco en la forma de alimentarse, el cuerpo recurre en primera instancia a sus reservas de glucógeno. Hay que recordar que cada molécula de glucógeno va unida a cuatro de agua. Por eso, en un primer momento esta dieta tiene resultados espectaculares: porque se pierde mucha agua”, indica tras precisar que las personas con sobrepeso u obesidad, no tienen exceso de líquidos, sino de lípidos, con p.“Lo que ocurre –continúa–, es que si bien es cierto que el organismo pierde peso al principio porque anda algo despistado, luego se organiza y cambia su proceso metabólico para intentar mantener la antigua imagen corporal que tenía de la persona. Por ese motivo, cuando alguien se aburre de una dieta y vuelve a la normalidad, el proceso metabólico sigue a régimen, por más que la persona ya no lo esté, con lo que el cuerpo aprovecha hasta el último gramo de comida en previsión de un episodio parecido”, explica Aranceta, dando a entender que el organismo no puede precisar si una persona ayuna o semiayuna de forma voluntaria o tiene dificultades para cazar y conseguir comida, por lo que, ante la duda, reacciona acumulando grasa para garantizar la supervivencia si en el futuro se ha de enfrentar a una situación parecida. Esta es la razón por la cual las personas que han realizado muchas dietas rápidas se encuentran con cada vez más dificultades para perder peso y, por el contrario, más facilidad para ganarlo.

No obstante, y pese a que el mecanismo por el cual se vuelve a ganar peso al acabar una dieta severa es fácil de entender, sus fans consideran que el método que han elegido es tan excepcional en todos los sentidos que prevé esa circunstancia.

En ese sentido, si algo hay que es de justicia reconocer a las dietas rápidas es su habilidad para manejar conceptos de marketing, crear webs interactivas, relacionar a famosas y celebridades con su método y, en definitiva, prometer la luna.

Esta situación, que se repite cada año desde prácticamente el año 1960, cuando el exceso de peso comenzó a convertirse en habitual en las sociedades industrializadas, ha generado situaciones realmente insólitas durante el último siglo. Ya antes, en 1939, por ejemplo, un estudiante de Harvard se tragó viva una carpa dorada de acuario y aseguró que perdía peso. Poco después, cientos de personas corrieron a imitar esta extraña práctica. La fiebre acabó cuando las autoridades sanitarias certificaron que el método no sólo no hacía perder peso, sino que ponía en grave peligro la vida de los osados, debido a los agentes patógenos y parásitos que podía trasmitir el goldfish.

También en España se detectan de tanto en tanto episodios similares, como reconoce Lucía Bultó, una prestigiosa dietista y nutricionista, que en alguna ocasión se ha visto obligada a aclarar a algún paciente que colocarse un diente de ajo a la altura del ombligo no disuelve la grasa. Y es que, de algún modo, lo único que diferencia a las dietas rápidas es el grado de sofisticación de la teoría que las inspira. En todo lo demás son como gotas de agua: se pierde mucho peso al principio y se vuelve a engordar a la larga.

Con todo, lo que quiere saber la lectora o el lector que ha sido capaz de llegar hasta aquí es cuál es el mejor método para perder peso. La respuesta es que adelgazar no es fácil ni rápido. Por decirlo en palabras de Javier Aranceta, “lo ideal sería que el exceso de peso que se ha acumulado durante, pongamos por caso, dos años, se perdiera en un tiempo similar con una alimentación equilibrada que incluyera la práctica de actividad física”. Por esta razón, tienen tanto éxito las dietas milagro: porque prometen solucionar en pocos días lo que se ha hecho mal durante años.

Así pues, la pregunta que deberían formularse quienes han tomado la siempre saludable decisión de quitarse unos kilos de encima es decidir si llevan intención de pasarse el resto de su vida comiendo alcachofas, bebiendo sirope de savia de arce, tomando cucharadas de salvado de avena, prohibiendo alimentos, haciendo comidas de gala, comprando productos que presuntamente queman la grasa y demás parafernalia habitual que se da en todas estas dietas.

Al respecto, recurrir a una dieta rápida durante un breve periodo de tiempo (independientemente de que sea hiperproteica o hipocalórica) puede ser una buena estrategia para motivarse y perder peso rápidamente, siempre y cuando lo decida un especialista tras analizar las características personales. Si el doctor en cuestión no trabaja al servicio de una dieta milagro (algo cada vez más habitual...), lo más normal es que en pocos días o semanas intente educar a la interesada o al interesado, para que pueda disfrutar de cualquier alimento sin excepción y no repita de nuevo los errores que le llevaron a engordar.

Todo lo que no sea eso, significa pelearse con la comida, en lugar de gozar de uno de los grandes placeres terrenales, si no el mayor...

miércoles, 29 de junio de 2011

Bebe 3 Litros de agua al día: Nada de Tomate

Ni Tomate
No Esparragos
No sardinas
No Pescado Azul



Los alimentos que contienen purinas, son los que elevan el ácido úrico en sangre. Los de mayor contenido son, de más a menos: marisco, pescado azul (sardinas, salmón, atún, bonito), algunas legumbres (lentejas) y algunas verduras (tomate, espárragos). Cuantos más alimentos de este tipo comas, más aumentará. Sin embargo, si evitas la mayoría y comes un tomate al día, no te va a perjudicar. Es mucho más importante que bebas al menos 2-2,5 litros/día de agua alcalina (Vichy, Solan de Cabras).

Dieta y Ácido Úrico : Nada de Tomate

Dieta y Ácido Úrico
La realidad sobre ácido úrico y dieta. ¿Por qué es importante controlarlo y cómo lo puedo controlar?

Tengo el ácido úrico alto…. Cada vez son más las personas que al realizarse su chequeo anual con el médico reciben la noticia de niveles elevados de ácido úrico. ¿Pero qué significa esto?

Contrario a otras patologías comunes como azúcar en sangre elevada (diabetes), colesterol alto, triglicéridos altos, etc., poco se conoce y se habla sobre qué exactamente significa tener el ácido úrico alto, ¿es un riesgo o no?, ¿lo ha aumentado algo que estoy comiendo?, etc. Y es que hasta hace poco se consideraba simplemente asociado a la enfermedad cardiovascular, y se recomendaba disminuir los niveles solamente cuando se llegaba a desarrollar la condición conocida como "gota".

Sin embargo, estudios recientes han demostrado que sí es un riesgo independiente de enfermedad del corazón, y debe dársele la misma importancia que otros factores de riesgo.

El principal problema asociado a sus niveles elevados es que provoca una disminución del óxido nítrico. Este compuesto es esencial para dos cosas:

1. Actúa sobre el endotelio, el tejido de los vasos sanguíneos. El óxido nítrico es lo que les permite contraerse y relajarse, por lo que al disminuirse se favorece la hipertensión, así como se facilita también la formación de placa de colesterol sobre los vasos sanguíneos.

2. Es necesario para facilitar la absorción de la glucosa a través de la insulina, por lo tanto, una disminución lleva a resistencia a insulina, principal causa del síndrome metabólico.

Por lo tanto, si quiere proteger su corazón, disminuir sus niveles de ácido úrico, debe estar también de N° 1 en su lista. De hecho, es igual de importante que reducir sus niveles de colesterol, y triglicéridos.

¿Qué lo ocasiona?

El ácido úrico es producto del metabolismo de las purinas (componentes de ciertas proteínas) y se produce de forma natural en el organismo.

Al existir más purinas en el cuerpo, aumentan las concentraciones de ácido úrico en sangre. Esto se conoce como hiperuricemia. Las concentraciones normales del ácido úrico en sangre son 7mg/dl para hombres y para las mujeres 6 mg/dl. Entre más tiempo se mantenga la hiperuricemia, mayor es la posibilidad de llegar a desarrollar la famosa gota. ¿Por qué empieza a aumentar anormalmente?

La acumulación se da por alteraciones en el metabolismo del ácido úrico, que pueden ser heredadas.

Hay dos factores de riesgo que son no modificables:

1. Edad avanzada:

Se ha demostrado que el riesgo de desarrollar gota aumenta al avanzar la edad, ya que las manifestaciones clínicas de la gota, aumentan a una mayor duración de la hiperuricemia. Por lo tanto, personas que ya han mantenido por varios años los niveles de ácido úrico elevados, tendrán mayor posibilidad de presentar signos y síntomas de la gota.

2. Sexo

A pesar de que la prevalencia de gota ha aumentado en ambos sexos, en pacientes menores de 65 años, se ha observado que los hombres tienen 4 veces mayor riesgo que las mujeres de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, al avanzar la edad, se observa que el riesgo es similar. Esto se debe a que los estrógenos dan cierta protección porque aumentan la excreción de ácido úrico, pero después de la menopausia se pierda esta protección.

Hay factores que usted sí puede cambiar, que le ayudarán a disminuir sus niveles de ácido úrico o a prevenir el aumento. Encabezando la lista están los factores relacionados a su dieta y estilo de vida.

Sobre la dieta para prevenir y controlar la gota, existen muchos mitos, y ponerlos en práctica mas bien le puede resultar mas perjudicial que positivo. La mayoría de las personas lo primero que asocian la gota es a los vegetales, poniendo como el principal culpable el tomate. Así que usualmente esta es su primera medida, eliminan vegetales, pero continúan comiendo galletas, tomando cerveza, etc…

¿Qué es lo que SÍ AUMENTA EL ÁCIDO ÚRICO?

Investigaciones recientes han demostrado que los mismos cambios en la alimentación que se recomiendan para prevenir otras enfermedades crónicas (como diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, etc), son los mismos que le ayudarán a disminuir sus niveles de ácido úrico y por lo tanto prevenir el desarrollo de gota.

De hecho, debido a que la hiperuricemia le puede llevar a estas otras condiciones, obtendrá el doble de beneficios, ya que no solo previene la gota, sino también la diabetes, hipercolesterolemia, etc.

Los siguientes son los principales culpables de aumentar su ácido úrico:

1. Sobrepeso

El aumento de peso se asocia directamente al aumento de los niveles de ácido úrico. La obesidad favorece que aumente la producción y también disminuye la excreción. Por el contrario, disminuir el peso favorece la disminución del ácido úrico

2. Cerveza y otros licores

Antes de dejar de comerse la ensalada, lo primero que debe de hacer es dejar las latas de cerveza. El consumo de cerveza y otros licores, es lo que tiene mayor efecto en los niveles de ácido úrico.

Con solo el equivalente a una cerveza de 350 ml o 30 ml de otros licores, el riesgo de aumentarse el ácido úrico se puede hasta casi duplicar.

Así que definitivamente si ha presentado el ácido úrico alto, decirle adiós la cerveza y otros licores debe ser lo primero en su lista.

Sin embargo, no necesita abstenerse por completo del alcohol. El vino no tiene ningún efecto en los niveles de ácido úrico, asi que una buena estrategia puede ser cambiar la cerveza por una copa de vino. Por supuesto, con moderación, lo cual equivale a una copa de vino al día para mujeres y dos copas para los hombres (1 copa = 150 ml).

3. Carnes rojas, pescado y mariscos.

La cantidad de proteína total de la dieta no tiene efecto en los niveles de ácido úrico, pero sí la fuente de proteína. La carne roja y el pescado son los únicos que sí van a favorecer el aumento.

Reducir el consumo de éstos es una de las principales acciones a tomar para prevenir la hiperuricemia y gota. La carne roja además es la principal fuente de grasa saturada en la dieta, la cual se asocia a resistencia a insulina y enfermedad del corazón, por lo que definitivamente es mejor que la evite, en especial los embutidos derivados del cerdo (jamón, mortadela, salchichón, tocineta, etc.).

El pescado es la mejor fuente en la dieta de omega - 3, los ácidos grasos protectores del corazón, pero desafortunadamente si usted tiene el ácido úrico alto mas bien puede resultar contraproducente. Lo que se recomienda es que en lugar de consumir pescado, consuma suplementos de los aceites de pescado y aumente sus fuentes vegetales de omega - 3. Para protección se recomienda un suplemento que le aporte 1 gramo de omega - 3 al día. La mayoría de los suplementos en el mercado aportan por cápsula 300 mg de omega - 3 y 1 gramo total de aceite, por lo que debería de consumir 3 cápsulas al día.

Las mejores fuentes vegetales de omega - 3 son la linaza y las nueces. Estas últimas también han demostrado beneficios en ayudar a controlar los niveles de azúcar en sangre, eso si deben consumirse con moderación, ya que son altas en calorías, unas dos cucharadas al día es lo que se recomienda. De linaza también se recomienda el consumo de dos cucharadas al día de la semilla molida, ya que así es como el cuerpo mejor la aprovecha.

4. Fructosa

El siguiente culpable de aumentar el ácido úrico es la fructuosa. La fructosa es el azúcar principal de las frutas, pero no son precisamente las frutas las que contribuyen al aumento de los niveles de ácido úrico. El principal problema son los alimentos que traen adicionada la fructosa, los cuales de hecho se han señalado como los principales culpables en la etiología del síndrome metabólico y problemas asociados. ¿Cuáles son estos alimentos? Básicamente la mayoría de productos empacados, como galletas, barras de cereal, jugos de frutas, y muchos otros jugos azucarados, todos estos tienen como ingrediente la fructosa. De hecho, muchos productos bajos en calorías utilizan la fructosa dentro de sus principales ingredientes.

Lo mejor que puede hacer como consumidor es estar atento y revisar etiqueta. Que sea un azúcar "natural", no implica saludable. Revise bien la lista de ingredientes, no solo fructosa implica la presencia de esta, también jarabe o sirope de maíz.

Factores protectores

Evidencia reciente también ha encontrado que existen factores de la dieta que mas bien pueden ayudar a disminuir los niveles de ácido úrico.

Estos alimentos son los lácteos y fuentes de vitamina C, los cuales coincidentemente protegen contra hipertensión, diabetes y enfermedad cardiovascular.

La recomendación de consumir 3 porciones de lácteos bajos en grasa al día, es de especial importancia para cualquier persona con gota o hiperuricemia. Una porción es una taza de leche descremada o yogurt descremado y sin azúcar.

Varios estudios han sugerido que la suplementación con vitamina C puede ayudar a disminuir los niveles de ácido úrico. 500 mg por día, por 2 meses han demostrado ser efectivos en reducir los niveles de ácido úrico en 0.5 mg/dL. Debido a que en general la vitamina C es segura, se puede utilizar como forma de prevención.


GeoSalud, enero 2008

Rebeca Hernández, Nutricionista

martes, 21 de junio de 2011

Salvado de Avena: Todos los Días

El doctor Pros es un médico naturista vocacional, entusiasta de su trabajo: “La medicina naturista es hermana mayor de la medicina”, afirma. De su experiencia de 35 años como médico naturista y de sus miles de pacientes extrae su pasión por las virtudes salutíferas de la avena, recogidas en su libro Cómo cura la avena (Integral), que incluye un inventario de dietas y sabrosas recetas con avena. Sirva de aval el buen aspecto y vitalidad del doctor. Promueve también un balneario respiratorio de agua de mar para afecciones respiratorias y de oído, sobre todo para niños (en Sant Cugat). El doctor Pros (DoctorPros.com) ejerce también como divulgador en un espacio de Ràdio Estel.

Debería tomar avena?

¡Cada día! Yo lo hago.



¿Y qué notaría?

Incontables beneficios.



Dígame sólo tres.

Uno, tu piel estará más sana y bella, tu cabello lucirá fuerte y lustroso.



Dos.

Regulará tu peso: si padeces de sobrepeso, adelgazarás; si tienes bajo peso, engordarás. Te esculpe, y es muy diurética. ¿Y eso? Es un regulador metabólico, de tal modo que depura sobras y cubre carencias.



Y tres.

Ante un colesterol malo elevado, lo disminuirá: la avena actúa como una escobilla arterial. ¡Y aumentará el colesterol bueno!



Diríase que la avena es la panacea.

“Alimento específico para la salud”, lo define la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense): ¡es casi el alimento óptimo! Las investigaciones confirman las virtudes salutíferas de la avena... lo que ya sabía la cultura popular.



¿Por ejemplo?

Viejos dichos germánicos como Hafer macht Männer stark (la avena vuelve a los hombres de hierro) y Dar Hafer sticht (la avena te acelera) son ciertos: la avena es una riquísima fuente de energía y vitalidad.



¿Por qué?

Por su completísima combinación de proteínas (tiene siete de los nueve aminoácidos esenciales para la vida), grasas, hidratos de carbono (de absorción lenta: libera energía durante horas), minerales (¡destaco la generosa presencia de sílice!) y vitaminas B y E.



¿Por qué me destaca el sílice?

El sílice es un superconductor y nutre el tejido conectivo humano, beneficia articulaciones, sistema nervioso y la electrobioquímica del organismo: los que toman avena notan mejoras en sus facultades memorísticas...



¿Podría citar tres beneficios más?

¡Y más! Uno: protege el intestino con sus sustancias mucilaginosas y enriquece su flora, aliviando estreñimientos y diarreas. Dos: prepara para un sueño más reparador. Y tres: estimula la libido.



¡Alegría!

Sow your wild outs (esparce tu avena silvestre) es un dicho inglés acuñado al observar que los caballos más fogosos sexualmente eran los que comían avena silvestre.



Pero yo no soy un caballo.

Funciona igual, ¡lo certifico! Mi pareja a veces tiene que decirme: “¡Deja de tomar avena por unos días, anda...!”, ja, ja.



Ejem... y ¿dónde la venden?

¡Debería venderse en farmacias! La encuentras en todas partes: yo uso copos de avena de cultivo ecológico. Los copos son granos de avena enteros aplastados: contienen todos los nutrientes, es un alimento integral.



¿Desde cuándo se consume avena?

Al menos desde la edad de bronce. El diccionario Webster’s dice: “Cereal con que se alimentan los hombres en Escocia y los caballos en Inglaterra. Por eso Escocia proporciona los más bellos ejemplares humanos e Inglaterra los más hermosos caballos”.



Elija una virtud de la avena.

Su alto poder energético: la gran vitalidad y vigor que proporciona. ¡Tómela cada día!



¿Cómo la toma usted?

En cena y desayuno. Mi desayuno: tres cucharadas (soperas) de copos de avena, un limón exprimido, media manzana rallada y medio yogur natural. Al gusto, pasas, frutos secos, frutas... Existen mezclas muy ricas.



¿Y la cena?

Una cremita de avena, ¡deliciosa! Mi favorita: hiervo a fuego lento, en medio litro de agua, tres cucharadas soperas colmadas de copos de avena, y añado puerros. O zanahorias. Opuntas de espárrago.O espinacas, o... Lo paso por el túrmix. Si la quieres muy, muy fina, colador. Chorrito de aceite. ¡Y en diez minutos tienes una cena sabrosísima y sanísima! Y verás qué bien duermes...



¿Y si soy celiaco?

La avena es el cereal más tolerado por celiacos... aunque contiene gluten, claro.



¿Y para los niños?

¡Es fabulosa! Refuerza su inmunidad, y además les ayuda a concentrarse: si la dieta infantil incluyese siempre avena, ¡seguro que descendería el índice de fracaso escolar!



Esto ya es tener fe en la avena...

Por otra parte, los pediatras ya aconsejan a muchos niños beber leche de avena en vez de leche de vaca, por las intolerancias a la lactosa, las alergias... La leche de avena es la mejor de las leches vegetales, y puedes tomar los copos de avena en leche de avena.



¿Cómo descubrió usted las maravillas de la avena?

Me formé en Alemania como médico naturista. Me especialicé en ayunos y advertí que la monodieta de avena permitía resistir al ayunador sin desnutrición incluso durante 21 días. ¡Y encima ganaban salud!



Cuénteme el testimonio de algún paciente suyo.

Una señora con sobrepeso iba a operarse la rodilla (condopatía roduliana), pero la avena la adelgazó y los antiinflamatorios de la avena hicieron el resto: ¡evitó la cirugía! Otro paciente perdió doce kilos en cuatro meses, su colesterol bajó de 346 a 215, normalizó la tensión arterial y empezó a dormir bien. Y encima mejoró su líbido.



Bingo.

Ah, y la avena debería incluirse en las dietas de todos los hospitales: refuerza el organismo ante cualquier tratamiento y acelera las recuperaciones postoperatorias.