viernes, 12 de febrero de 2016

Giulia Enders Mejor Salud Intestinal

En la página 216 de su libro, Enders señala que “en estudios con personas con sobrepeso se ha demostrado que, en conjunto, impera en la flora intestinal una diversidad menor y que predominan grupos de bacterias que, sobre todo, metabolizan hidratos de carbono. No obstante, para padecer sobrepeso de verdad deben de darse muchos más factores”, matiza.
En función de lo que has investigado sobre la macrobiota y la microbiota, y aunque sólo sea desde un punto de vista “estrictamente intestinal”, ¿deberíamos de comer, en general, de manera un poco diferente pensando en las bacterias?
Insisto: en lugar de referirnos a unos porcentajes en concreto, cada uno debería de indagar por sí mismo qué tipo de alimentos le sientan bien, qué tipo de hidratos de carbono le hacen sentirse animado o cansado y qué tipo de grasas le hacen tener una mejor predisposición…
¿Qué opinas de las teorías pseudocientíficas  de Hiromi Shinya, el autor de “La enzima prodigiosa”?
No creo conocer a Hiromi Shinya. ¿Es un libro que dice que hay que comer enzimas para tener una mejor digestión? (Giulia teclea en su tableta el nombre de Shinya y luego se queda observando el título de sus libros en alemán). No, no conozco a este señor, lo siento, no me suena de nada.
Me congratula que no conozcas “la enzima prodigiosa”. En España ha sido un auténtico best seller, aunque en nuestra web no le hicimos una reseña lo que se dice elogiosa... Por cierto, últimamente también ha saltado a la fama un autodenominado experto que afirma poder diagnosticar la enfermedad celíaca por la forma de la barbilla. ¿Qué piensas como médica de esta nueva técnica de diagnóstico?
No quiero ser malvada ni tampoco desacreditar a nadie, pero considero muy improbable que alguien pueda diagnosticar la enfermedad celíaca por la forma que pueda tener la barbilla de una persona.
¿Hay algunos alimentos con nombres y apellidos que beneficien a las bacterias que nos son más favorables y que estén infravalorados?
Más que un alimento en sí, lo que me parece más sorprendente es que el estado del alimento, frío o caliente, sea tan relevante. Por ejemplo, la patata fría o el arroz frío, al cristalizar los hidratos, provocan que el hígado no pueda procesarlos y deformarlos y que se vayan directamente al intestino. Hay gente que después de alguna conferencia que he pronunciado me ha confesado haber probado algunas de las teorías que recojo en mi libro y que afirma haber conseguido muy buenos resultados. Además del yogurt, hay muchos alimentos interesantes para las bacterias, como el ajo, la achicoria, el pan integral, los plátanos verdes, las ciruelas o los espárragos.
En la página 290 de “La digestión es la cuestión”, Enders explica que la prebiótica trata de promover las bacterias buenas a través de la ingesta de determinados alimentos para que tengan así más poder contra las bacterias dañinas. En este sentido, los prebióticos son fibras alimentarias que solo pueden ser ingeridas por las bacterias beneficiosas. El azúcar común, por ejemplo, no es un prebiótico, porque también le gusta a las bacterias de la carne. En cambio, las bacterias dañinas no pueden, o apenas pueden, aprovechar los prebióticos y, por lo tanto, no pueden fabricar nada dañino con ellas. El hecho de que los occidentales consumamos tan poca fibra alimentaria (de los 30 gramos que deberíamos comer al día, solo llegamos a consumir la mitad) aviva la rivalidad en el intestino entre las bacterias dañinas y las beneficiosas. “No es tan difícil decantar la balanza a nuestro favor –explica Enders en la página 294–. La mayoría tenemos algún plato prebiótico preferido que comeríamos sin problemas más a menudo. Mi abuela tiene siempre ensalada de patatas en la nevera, mi padre prepara una magnífica ensalada de endivias con mandarinas (consejo: lavar brevemente las endivias con agua caliente: hace que pierdan amargor sin que dejen de estar crujientes) y a mi hermana le encantan los espárragos o el salsifí negro con una fina salsa de nata (…) Actualmente sabemos que también les gustan las liliáceas, no sólo el puerro o el espárrago, sino también las cebollas y el ajo (…) El almidón resistente se forma, por ejemplo, cuando se cuece arroz o patatas e, inmediatamente, se pone a enfriar. De este modo, cristaliza el almidón y se hace más resistente a la digestión. De la “robusta” ensalada de patatas o del frío arroz para sushi llega más alimento ileso para los microbios. Quién no tenga aún ningún plato prebiótico preferido, debería probar algunos. Si comemos estos platos de manera regular, podremos constatar un divertido fenómeno: de vez en cuando experimentaremos una auténtica hambre canina por esta comida”.
Y al contrario: ¿qué alimentos estimulan las malas bacterias intestinales?
Ciertas grasas influyen negativamente en las bacterias y también, sobre todo, comer carne en exceso. Lo que pasa, y esto es realmente importante, es que hacemos demasiado poco de lo bueno. Esto es más importante, finalmente, que tomar alimentos que tienen mala fama porque al azúcar, por ejemplo, ya lo digiere nuestro cuerpo. Hay que comer más bacterias buenas. Si quieres, puedo poner un ejemplo. Dado que solo ingerimos un 50% de la cantidad de fibra que deberíamos de ingerir, nuestro intestino, que tiene tres partes, al no comer la cantidad de fibra que necesita, utiliza ya esa cantidad en el primer tracto, con lo que la fibra no llega a las otras dos partes del intestino, por lo que las bacterias tienen que dar buena cuenta de la carne. Es decir, como comemos poca fibra, la poca cantidad que comemos se queda en la primera parte del intestino. En cambio, los restos de la carne sí que llegan a la segunda y tercera parte del intestino, algo muy desaconsejable porque acaba provocando putrefacción, aumentando en el último tramo del intestino el riesgo de padecer cáncer.
En España, cuando éramos pequeños, se nos decía que después de comer había que esperar dos horas antes de bañarse en el mar o en la piscina. ¿Este consejo tiene algún sentido o es imposible determinar un tiempo estándar para hacer la digestión?
Para hacer la digestión necesitamos mucha sangre, que se concentra en el estómago. Se trata de no hacer un sobreesfuerzo añadido. Esa es la razón por la que nos sentimos cansados después de comer. En cuanto a si hay un tiempo estipulado y concreto para hacer la digestión, pues todo depende de lo que se haya comido. Lo que es muy importante decir es que hay personas que digieren los alimentos muy rápido y otras muy lento, por lo que, para no entrar en casos particulares, se acostumbra a decir que a la comida le cuesta salir del estómago unas dos horas, que viene a ser lo que le cuesta llegar al intestino delgado. Pero, claro, al final todo depende del alimento que hayamos ingerido. Es posible tomarse un gran trozo de tarta y sentirse cansado o haber comido verdura y notarse ligero. Depende.
Afirmas –y leo de tu libro–  que “la higiene en un intestino nos la podemos imaginar como algo parecido a la higiene en un bosque. Ni el más ambicioso profesional de la limpieza probaría allí con una fregona. Un bosque está limpio cuando en él domina un equilibrio de plantas beneficiosas”. Me imagino, entonces, que considerarás ridículas las llamadas “dietas detox” y la idea de que un batido de lechuga, manzana y espinacas frescas puede arrastrar por el torrente sanguíneo el rastro dejado por las hamburguesas, los nuggets, el alcohol y, en general, la mal llamada “comida basura”…
Lo importante es no creer que hay un zumo en concreto que soluciona todo lo malo que comemos. Hay un hecho que las personas preocupadas por este tema deberían tomar en consideración: cada dos semanas todas las células de nuestro intestino se renuevan, lo que viene a ser como decir que cada 15 días tenemos un intestino nuevo... Si durante dos semanas una persona come bien y sano ya tiene una completa depuración, sin necesidad de fiarlo todo a un batido verde. Quiero decir con esto que nuestro cuerpo ya se encarga por sí solo de depurarnos, pero, bueno, si alguien se quiere tomar un batido verde pues es posible que el cuerpo lo haga igualmente, pero de mejor humor… (Enders ríe mientras contesta; de hecho, ríe casi en cada respuesta)
¿Desde un punto de vista, de nuevo, “intestinal” qué sería lo mejor, pues, para “depurarse” y “purificarse”? ¿Responder a la urgencia de defecar cuando esta se produzca?
Efectivamente. Lo que es realmente básico es comer regularmente, a ser posible a las mismas horas, elegir alimentos saludables y escuchar a nuestro interior, preguntándonos: ¿cómo me encuentro después de comer esto? ¿me siento bien? ¿tengo retortijones? ¿flatulencia? ¿me noto pesada? Todo esto acaba por estar relacionado con la forma con la que damos de comer a nuestras propias bacterias. También, cada vez que vamos al lavabo a orinar y defecar estamos “depurando” al organismo, de la misma manera que cada vez que contenemos el impulso de hacerlo, estamos entrenando al cuerpo en la dirección contraria a la que nos conviene.
De la misma manera que se dice que los individuos de latitudes frías extraen más energía de los alimentos que los que habitan en climas más cálidos…¿se podría decir también que en verano se extrae menos energía de los alimentos que en invierno dado que la macrobiota se adapta a las condiciones ambientales? Así pues, ¿en verano se engorda algo menos comiendo lo mismo?
Desconocía que en las zonas más frías se aprovechase más la energía de la comida que en los países más cálidos. Yo únicamente puedo decir dos cosas sobre este tema. La primera es que en invierno la flora intestinal es diferente que en verano (a modo de curiosidad, cuando no se conocían las bacterias, explica Enders, se pensaba que eran plantas y de ahí el nombre de “flora”…) La segunda cosa es que antiguamente en cada país había una cultura del yogurt propia, por ejemplo en España. Sin embargo, ahora todo procede de una misma fábrica y estas diferencias han desaparecido. Pero sí, en España hace años los yogures se elaboraban a temperaturas más cálidas que en Alemania, por lo que las bacterias eran también diferentes.
Bien, Giulia, estamos acabando la entrevista. Antes de despedirnos, quiero agradecerte que hayas atendido a “Comer o no comer” en este viaje relámpago: muchas gracias en nombre de nuestros lectores. Por cierto, aprovecho para decirte que hay trozos de tu libro que me han resultado muy divertidos.
Gracias (en esta ocasión responde en castellano).
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Giulia Enders la Importancia del Intestino

La tesis de Enders, que en la actualidad investiga su tesis doctoral en el Instituto de Microbiología e Higiene Hospitalaria de Francfort, es que la oveja negra de los órganos, el intestino, guarda una estrecha relación con el sobrepeso, las alergias y las depresiones. O dicho de otro modo: si aspiramos a sentirnos bien, deberíamos cuidar nuestro intestino (aproximadamente, el 80% del sistema inmunitario se aloja allí), entre otras cosas, porque mantiene línea directa con el cerebro.
Al respecto, Enders, que es muy simpática, ganó en 2012 el primer premio del Festival Science Slam, tras realizar una presentación que acabó conviriténdose un gran éxito en “You Tube”, hasta el punto de haber sido vista por más de 724.000 personas. Aunque no entiendas el idioma alemán, si haces click aquí te harás una buena idea de algunas ideas claves que aborda “La digestión es la cuestión” (no te pierdas los dibujos de la propia Enders).
Y sí, en verdad, el libro es divertido, tal vez no excesivamente profundo, pero sí didáctico y entretenido. Veamos un extracto:
“Seguramente los pensamientos de los esfínteres no optarían precisamente a un Premio Nobel, pero, a fin de cuentas, abordan cuestiones fundamentales para la humanidad: ¿qué importancia concedemos a nuestro mundo interior y qué compromisos asumimos para entendernos con el mundo exterior? Uno reprime, cueste lo que cueste, el pedo más molesto hasta que regresa a casa atormentado por el dolor de tripa, mientras que el otro, en la fiesta familiar de la abuela, deja que le tiren del dedo meñique y entonces suelta un sonoro pedo como si de un espectáculo de magia se tratara. A largo plazo, quizá el mejor compromiso se sitúe en un lugar a medio camino entre ambos extremos”.
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domingo, 7 de febrero de 2016

Como Cuidar tu Cerebro y Prevenir el Alzheimer

Bill and Nita Scoggan – Treating Alzheimer’s with Nutrition

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Bill and Nita ScogginMr. Scoggan was diagnosed with Alzheimer’s at the age of 70, one doctor saying early stage, and another saying more advanced.  In total he saw four Neurologists.  After several years it was recommended that his wife begin to get their affairs in order and start looking for a nursing home.  After “prayerful research” into their nutrition and eating habits, Nita eliminated starchy carbs from Bill’s diet and added specific supplements.  She realized their daily vitamin was was not covering a fraction of the nutrients they needed for brain health.
In this four part video, Bill and Nita discuss studies done primarily in Europe which showed people in advanced stages of Alzheimer’s appearing to recover through supplementation with a single supplement, Phosphatydyl Serine.  Mrs. Scoggin started a protocol with a minimum of 300 – 500 mg daily, and saw a noticeable improvement early in the second month.  During this time, Bill started actively communicating with Nita, getting the bowls down from the cabinet for breakfast, and generally improving in social interaction.  Nita reports that during this time she took Bill to visit his doctors, who also recognized the improvements.
According to her website, Bill continued to improve until 2005, when he was released from the care of his Neurologist.
If you are researching this topic:
This video mentions: Vitamin C, Vitamin B, Omega 3, Phosphatydyl Serine, Co Q ten, l-carnative, high-dose vitamin D, liquid B-12
Dietary changes: Whole grain bread, lots of fresh fruit and vegetables, reduction of starchy foods, fish a couple of times a week, beef, chicken and eggs, removal of processed cheese due to aluminum content.

Phosphatydyl Serine was originally distilled from bovine brain, but the more commercially available product is made from soybeans.  There is debate over the efficacy of animal based products verses products derived from soybeans.
The wiki article on Phosphatydyl Serine quotes a 2003 FDA report which says that the information to support a relationship between PS and a reduced risk of dementia is, “very limited and preliminary.”  However the FDA did give a “qualified health claim status to PS”, saying that it may reduce the risk of dementia or cognitive disfunction in the elderly.  Please see the wiki article for more detail and source info for the FDA report.

miércoles, 3 de febrero de 2016

La Candida dificulta adelgazar

9 remedios naturales para tratar la candidiasis

9 remedios naturales para tratar la candidiasis
La infección por el hongo Candida albicans (más conocido como candidiasis) es muy frecuente, fundamentalmente, en las mujeres. En la mayoría de los casos no es nada grave y se puede curar o tratar de forma casera. Puedes conocer cómo curar la candidiasis de manera natural en este artículo.

¿Qué es la candidiasis?

La Candida albicans es una levadura que está presente en el organismo en pequeñas cantidades. Cuando existen ciertos problemas, tales como la obesidad o la diabetes, puede crecer en tamaño y generar algunas molestias, sobre todo en zonas húmedas y cálidas del cuerpo.
Para que este hongo se multiplique y provoque lo que comúnmente se llama candidiasis tiene que darse, al menos, una de estas condiciones:
  • Áreas húmedas o sudorosas de la piel. Los sitios más comunes para sufrir Candidiasis son la ingle, las axilas y debajo de los senos, o también entre los dedos de los pies o en las comisuras de la boca.
  • No cambiarse de ropa varios días. De esta manera, la transpiración se seca en el propio cuerpo y genera un hábitat de mayor humedad. Lo mismo puede ocurrir en los bebés que pasan muchas horas con el mismo pañal.
  • Llevar una dieta rica en azúcar y harinas refinadas (blancas), porque esto “alimenta” al hongo.
  • Consumir cierto tipo de medicamentos durante mucho tiempo como, por ejemplo, antibióticos, esteroides o anticonceptivos. Lo que produce esta ingesta en realidad es que se mueran las bacterias buenas que controlan esta levadura.
  • Personas con el sistema inmune deficiente, como pueden ser los pacientes con sida, los que están recibiendo quimioterapia, los que han salido recientemente de una intervención quirúrgica o del hospital, los que están en cama o los que padecen un cierto trastorno en la sangre.
Cuando se tiene candidiasis aparece una erupción cutánea de color rojo en los pliegues de la piel. La misma se va expandiendo a medida que pasa el tiempo si no se recibe tratamiento de ningún tipo. Puede causar escozor, ardor, hinchazón, dolor y secreción blanca. Al convertirse en crónica, la piel afectada se puede volver gruesa y de color blanquecino.
Alergias en la piel

Remedios caseros para la candidiasis

Receta con yogur

Ingredientes
  • ½ taza de yogur.
  • ½ cucharada de canela en polvo.
Cómo prepararlo
Haz una mezcla con ambos ingredientes, aplica durante cinco noches seguidas en la zona afectada y deja que se seque solo, sin enjuagar.
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Receta con ajo

Ingredientes
  • 1 diente de ajo.
  • 1 taza de agua.
Cómo prepararlo
Licua el ajo con el agua, cuela y bebe de inmediato, como si fuera un zumo. También puede consumir dos dientes de ajo crudos al día.

Receta con lavanda

Ingredientes
  • 1 manojo de flores de lavanda, frescas o secas.
  • 1 litro de agua.
Cómo prepararlo
En un cazo, hierve el agua con la lavanda durante 10 minutos. Deja enfriar y cuela. Realiza baños o enjuaga la zona afectada con este preparado, una o dos veces por día.

Receta con caléndula

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Ingredientes
  • 150 ml de aceite esencial de almendras.
  • 1 cucharada de pétalos de caléndula.
  • 1 cucharada de flores de manzanilla.
  • 10 gotas de aceite esencial de árbol de té.
Cómo prepararlo
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Macera los pétalos de caléndula y las flores de manzanilla con el aceite de almendras en un recipiente de vidrio con tapa hermética, durante tres semanas, en un ambiente seco, oscuro y a temperatura ambiente. Cuela y añade las gotas deaceite de árbol de té. Aplica en la zona afectada por la candidiasis usando un paño o algodón limpio.

Receta con manzanilla

Ingredientes
  • 1 litro de agua.
  • 4 cucharadas de cola de caballo.
  • 4 cucharas de tomillo.
  • 4 cucharadas de gayuba.
  • 4 cucharadas de manzanilla.
Cómo prepararlo
Coloca todos los ingredientes en un cazo y hierve durante 5 minutos. Deja reposar 15 minutos y luego , cuela el líquido y realiza baños o enjuagues dos veces al día.

Receta con bicarbonato de sodio

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Ingredientes
  • 3 cucharadas de bicarbonato de sodio.
  • ½ litro de agua.
Cómo prepararlo
Disuelve el bicarbonato en el agua y aplica la mezcla dos veces al día en la zona afectada por el hongo. Repite durante dos semanas, hasta que los síntomas desaparezcan por completo.

Receta con salvia

Ingredientes
  • 5 litros de agua.
  • 1 manojo de salvia.
  • 1 manojo de tomillo.
  • 1 manojo de lavanda.
Cómo prepararlo
En lo posible, usa las plantas frescas. Introduce todo en un cazo y pon a calentar. Cuando rompa el hervor, mantén en el fuego 5 minutos más. Retira y deja enfriar. Filtra y vuelve a calentar, sin que queme. Haz baños de asiento o enjuagues con este líquido, dos veces al día. Calentar cada vez que se vaya a utilizar.

Receta con laurel

Ingredientes
  • 5 hojas de laurel.
  • 1 taza de agua.
Cómo prepararlo
Hierve durante 5 minutos el laurel con el agua. Retira del fuego y deja reposar. Moja una bola de algodón y limpia la zona afectada. Usar este remedio casero para la candidiasis todas las noches antes de ir a dormir, durante una semana.

Receta con equinácea

Equinacea
Ingredientes
  • 1 cucharada de raíz de equinácea.
  • 1 litro de agua.
Cómo prepararlo
Hierve los dos ingredientes durante dos minutos. Cuela y bebe entre 2 y 3 tazas a diario, durante un mes seguido. Este remedio natural también te será de ayuda si tienes cansancio crónico, enfermedades cutáneas, problemas con el sistema inmune o gripe.

Comer Para Adelgazar No azucar

Cuando hablamos sobre dietas lo hacemos sin diferencias entre sexos. Y es lógico. Lo que es sano para los hombres es sano para las mujeres. Pero si lo que buscamos es estilizar la figura, la cosa cambia. La grasa no se acumula de la misma forma en ambos sexos. Los hombres tienen una mayor tendencia aacumular grasa por encima de la cintura, en la barriga (a diferencia de las mujeres, que la acumulan en la cadera y los muslos), algo que no sólo es poco estético, además es peligroso.
Los hombres de mediana edad que acumulan demasiado peso por encima de la cintura tienen más posibilidades de sufrir problemas cardiacos y diabetes tipo 2. ¿Cuándo deberíamos empezar a preocuparnos? Según la nutricionista británica Vicki Edgson, en el momento en que el diámetro de nuestra barriga sea 10 cm más grande que del nuestra cadera.
Con la dieta de los siete días se pueden perder entre 2 y 3 kilos y entre 5 y 10 centímetros de envergadura alrededor del estómago
Hay muchas cosas que pueden hacer que aumente nuestra grasa abdominal:el sedentarismo, los menús del día, la comida rápida –y sus ingentes cantidades de azúcar y sal–, el alcohol e, incluso, el estrés. Edgson propone, para todos aquellos quieran reducir las dimensiones de su barriga, una dieta de 7 días, con la que se pueden perder entre 2 y 3 kilos y entre 5 y 10 centímetros de envergadura alrededor del estómago.
Se trata de una dieta de choque, que elimina por completo los carbohidratos refinados, el azúcar y el alcohol, pero no es demasiado restrictiva en calorías. Edgson asegura que a los hombres les conviene seguir una dieta específica para reducir la grasa abdominal, que se centre en el consumo de proteína animal, lo que permite construir músculo a la vez que se quema grasa.
La dieta, además, se centra en eliminar el conocido como colesterol, “malo”(LDL), presente en las grasas saturadas, y potenciar el consumo del “bueno” (HDL), que se encuentra en el pescado, los frutos secos y los granos.
Las 15 claves de la perfecta dieta masculina
Aunque Edgson ha diseñado la dieta de siete días con unos alimentos y raciones concretas, cree que la mejor dieta para los hombres debe diseñarse según una serie de normas, que resume en 15 puntos, los cuales pueden seguirse en la dieta de mantenimiento que sigue a su plan de acción de una semana.
1. Di no al pan
Y los sándwiches, los cereales, la pizza y la pasta. Edgson asegura que quitar estos carbohidratos de la dieta hace que nos sintamos más enérgicos.
2. Di sí a la proteína
Toda la proteína animal está permitida, porque contiene los ocho aminoácidos esenciales para nuestro cuerpo, que sólo podemos obtener a través de la dieta. También están permitidos los huevos y la casquería (que es una buena fuente de vitaminas B y D).
3. Come cada cuatro horas
Hay que evitar tener hambre, para no caer en la tentación. Por ello Edgson recomienda comer algo cada cuatro horas: frutos secos, barras de cereales, legumbres… Son comidas que contienen muchos minerales, como el magnesio, que se desgastan mucho cuando estamos sometidos a situaciones de estrés.
4. Los lácteos están permitidos
Los lácteos pueden consumirse en esta dieta, pero sólo en su forma natural, nunca azucarados. El queso debe consumirse con moderación. Los helados son el único lácteo que no está permitido, pues contienen siempre mucha azúcar.
5. Come pescado
Todo el pescado está permitido, incluso a diario, pero sólo se pueden tomar dos raciones de marisco a la semana, pues tiene mucho colesterol “malo”.
6. Elige vegetales que crecen sobre la tierra
Los vegetales que crecen sobre tierra tienen un menor índice glucémico que los que crecen bajo tierra, por lo que liberan su energía durante un periodo mayor. En la dieta no están permitidas las patatas, los nabos, las remolachas y las zanahorias. El resto de verduras deben tomarse a diario.
7. Come legumbres
Las legumbres son ricas en proteínas vegetales. Además de las judías, los garbanzos y las lentejas Edgson recomienda el consumo de quinoa, que se puede añadir a las ensaladas o como guarnición.
8. Potencia las ensaladas
Las ensaladas son la comida perfecta de esta dieta, pero es recomendable que vayan bien surtidas para que podamos tomarlas como plato único. La nutricionista recomienda añadir a las ensaladas algo de proteína (ya sea atún, pollo o pavo), frutos secos o queso, para evitar que nos quedemos con hambre.
9. Come manzanas, no plátanos
La fruta está limitada en la dieta, debido al azúcar que contiene. Lo más recomendable son las manzanas, las peras y los frutos secos. El plátano no debe comerse nunca, dado su alto índice glucémico.
10. Nunca comas en el chino    
La comida asiática (india, tailandesa, vietnamita y china) está prohibida en esta dieta, pues suele contener grandes niveles de azúcares añadidos, aditivos y espesantes. El arroz no está permitido en ninguna de sus formas.
11. Bebe agua
Debes beber, como mínimo, dos litros de agua al día, sobre todo por la tarde, cuando la fatiga hace que te deshidrates más. Si tienes hambre fuera de las cuatro comidas del día, bebe agua: aunque parezca una perogrullada, mucha gente confunde hambre y sed. Los zumos están prohibidos, pues contienen demasiada azúcar. Los tés pueden ayudarte a beber más agua, pero no debes añadirles azúcar.
12. No tomes productos light
Muchos productos 'light' reducen la grasa añadiendo azúcar o sal, lo que no es recomendable para esta dieta. Para que no haya dudas, lo mejor es evitarlos.
13. Elije métodos de cocción adecuados
A la hora de cocinar puedes realizar los platos a la plancha, hervidos, tostados, horneados y al vapor. Nunca debes freír.
14. No bebas alcohol
Durante los siete días de dieta no debes beber nada de alcohol.
15. Todo el azúcar está prohibido
No sólo debes evitar añadir azúcar al café, además está vetada la miel, los zumos, la mermelada, los refrescos y todos los alimentos procesados que contengan azúcares añadidos. Si tu cuerpo te pide dulce a toda costa tienes como alternativa la canela, la nuez moscada, el anís, la vainilla y, claro está, todas las frutas permitidas.