jueves, 23 de mayo de 2013

No a los Hidratos de Carbono


¿Por qué We Get Fat (2011)

Una reveladora, el examen de paradigma destrucción de lo que nos hace la grasa.
En el New York Times, el superventas calorías buenas y malas las calorías, el aclamado escritor científico Gary Taubes sostiene que ciertos tipos de hidratos de carbono-no grasas, y no simplemente el exceso de calorías-han conducido a nuestra actual epidemia de obesidad.Ahora trae el mensaje a un público no científico más amplio en este libro nuevo y emocionante. Persuasiva argumentó, sencilla, práctica y con nuevas pruebas para la afirmación de Taubes, ¿Por qué nos hace engordar su argumento crítico recientemente accesibles.
Taubes revela la mala ciencia nutricional del siglo pasado-no más perjudicial que el "calorías en, calorías-out" modelo de por qué tenemos grasa y la buena ciencia que ha sido ignorado, especialmente en relación con la regulación de la insulina de nuestro tejido graso. También responde a preguntas clave: ¿Por qué algunas personas delgadas y de otras grasas? ¿Qué papel ejercicio y la genética juegan en nuestro peso? ¿Qué alimentos debo comer o evitar?
Concluyendo con un fácil-a-sigue la dieta, por eso que tenemos la grasa es una clave muy valiosa para la comprensión de una epidemia internacional y una guía para la mejora de nuestra propia salud.

Gary Tabues no a Hidratos de carbono


¿Por qué nos engordan: y qué hacer al respecto es un libro de 2010 por el escritor de ciencia Gary Taubes . Después de 2007 libros para Taubescalorías buenas y malas las calorías , en la que sostiene que la inclusión de la dieta moderna de demasiados carbohidratos refinados es un principal contribuyente a la epidemia de la obesidad , se elabora en qué nos engordan en cómo las personas pueden cambiar sus dietas.

Contenido

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Analizando la evidencia antropológica y la literatura científica moderna, Taubes sostiene que las "calorías en, calorías fuera" modelo común de por qué tenemos grasa es demasiado simplista y engañosa porque ignora las múltiples respuestas fisiológicas complejas a diferentes alimentos, un tema más poderoso que la simple calorías que serían liberados en forma de calor por la combustión de la comida en un laboratorio calorímetro . En cambio, Taubes toma nota de las ventajas de una dieta baja en hidratos de carbono , con el argumento de que el consumo de hidratos de carbono conduce el cuerpo libere insulina , que a su vez puede conducir a la resistencia a la insulina (y diabetes) con el tiempo. Taubes también afirma que el consumo de hidratos de carbono conduce el cuerpo para almacenar el exceso de energía en las células de grasa, pero que la reducción de la ingesta de hidratos de carbono resultados en el cuerpo entrar en cetosis . En este estado, el cuerpo descompone la grasa ( triglicéridos ) con el fin de alimentar el cerebro.
Aunque Taubes señala sus creencias sobre el consumo de hidratos de carbono, aclara que "esto no es un libro de la dieta, ya que no es una dieta que estamos discutiendo, es una forma de vida."

miércoles, 8 de mayo de 2013

La Dieta de la CALMA de MARION GRILLPARZER

La dieta glicémica: adelgazar con felicidad. ¿Qué tiene qué ver la felicidad con el índice glicémico? Muy fácil: quien se alimenta con un bajo contenido en índice (o factor) glicémico, pierde peso y gana en salud y ligereza. ¿Adelgazar sin tener que “ayunar” o contar las calorías constantemente, y sí hacerlo con una alimentación sana y correcta? Parece un “cuento chino”, pero está demostrado por las modernas investigaciones acerca de la Nutrición. La exitosa autora Marion Grillparzer nos muestra cómo funciona, con una mezcla de alimentación, movimiento y relajación. Con la “turbo-dieta” de 10 días podemos bajar hasta 5 kg. Con un sofisticado sistema de “módulos”, recetas sencillas, pero también ejercicios de relajación o diferentes movimientos, podrás poner en marcha un programa de larga o corta duración. Y lo más especial: la nueva tabla de ejercicios-trampolín para quemar grasas, desestresarte y desintoxicarse. ¡Pasar hambre ya no está de moda! Quien quiera adelgazar, debe quedar satisfecho y sentirse feliz comiendo... Y hacerlo con alimentos con un bajo índice glicémico (IG); detrás de todo ello se esconde el “exitoso principio-quemagrasas”: determinados alimentos (con un alto índice glicémico) “motivan” al páncreas, reparten la insulina y bloquean la grasa en las células por lo que, rápidamente tenemos hambre. Por lo tanto: stop a la cuenta de calorías y a “morirnos de hambre”: la clave está en el IG.

viernes, 12 de abril de 2013

Que ayuda a Bajar Peso: Cambia tu forma de ser y hacer


Las dietas milagro están cada vez más de moda, a pensar que en repetidas ocasiones se ha demostrado de forma científica ya no sólo su inutilidad, sino también sus potenciales efectos perjudiciales para la salud. Sin embargo, muchas personas siguen abrazándolas aun a sabiendas de que quizá no sean todo lo saludables que deberían ser, pero la promesa de una pérdida de peso rápida y sencilla nos hace picar una y otra vez
Estamos muy equivocados, ya que no sólo muchas de estas dietas resultan inapropiadas, sino que no suelen poner solución a la raíz de muchos problemas, que son nuestros comportamientos. En los detalles está el diablo, como se suele decir. Por eso, cada vez más libros que componen la nutrida bibliografía en alimentación ya no se centran únicamente en la composición de los productos que ingerimos, sino también en alterar los comportamientos que seguimos en nuestro día a día y que son los que realmente marcan la diferencia. Es lo que ocurre con ensayos como Food Rules: an Eater’s Manual (Penguin Books), de Michael Pollan, pero también con The Hunger Fix: the Three-Stage Detox and Recovery Plan for Overeating and Food Adiction (Rodale Books), de Pamela Peeke y Maiska van Aalst o Eat What You Love, Love What You Eat: How to Break Your Eat-Repent-Repeat Cycle (Am I Hungry? Publishing) de Michelle May.
A continuación recogemos algunos de esos consejos que siempre solemos pasar por alto en nuestra lucha diaria pero que pueden sernos muy útiles a la hora de cambiar nuestro comportamiento, y con él, dar el primer paso hacia ese deseado adelgazamiento que se vuelve más acuciante según se acerca el verano y con él, las playas y las piscinas.
  • Aprende a comer en el momento indicado. Una condición ineludible para adelgazar es ser capaz de controlarnos. Pero esto no se refleja únicamente en los alimentos que ingerimos o la cantidad de comida que ponemos en nuestro plato, sino también, a la hora en que lo hacemos. Muchos expertos aconsejan realizar un mayor número de comidas con una menor cantidad de alimentos, de manera que retrasemos todo lo posible la aparición del hambre, pero lo más importante es fijarnos un horario de comidas y ser capaces de respetarlo en todo momento, sin ceder a la tentación.
  • Llévate un tentempié al trabajo. Puede parecer un consejo paradójico si nuestro propósito es adelgazar, pero en realidad no lo es tanto. Si llevamos una fruta a la oficina, nos la comeremos en el momento apropiado. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de que el hambre nos haga dirigirnos a la máquina de vending, donde compraremos lo que más nos apetezca en ese momento (algo que seguramente nos engorde mucho más), o a aceptar los ofrecimientos alimentarios de nuestros compañeros.
  • Cocina la comida que llevarás al trabajo. El pasado año, un estudio publicado en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics puso de manifiesto las significativas diferencias entre aquellos empleados que comían fuera de su puesto y los que se alimentaban de la comida que ellos mismos habían preparado; los segundos ingerían muchas más calorías. Además, así tendremos el control de las raciones que ponemos en nuestro plato y de los ingredientes que lo conforman.
  • Abstráete del hambre. Uno de los consejos que con más frecuencia se repiten en estos libros es el que dice que el autocontrol alimenticio pasa necesariamente por hacer caso omiso de las señales de nuestro estómago, al menos de manera inmediata. La llamada regla de los cinco minutos dice que tenemos que esperar al menos cinco minutos desde que sentimos hambre hasta que nos dispongamos a ponerle remedio, ya que es posible que en ese período la sensación haya desaparecido. Se trata de una regla que no sólo sirve para la comida, sino también para el tabaco u otro tipo de adicciones.
  • No compres comida que no debas comer. Parece obvio, pero en muchas ocasiones, nuestro estado de ánimo mientras realizamos la compra semanal nos lleva a adquirir alimentos que sabemos perfectamente que no deberíamos comer y que, de esa manera, se acumulan en nuestra nevera, siempre disponibles, aguardando a que tengamos la guardia baja. Diversas investigaciones han señalado que si hacemos la compra mientras sentimos hambre, estamos más inclinados a adquirir productos altos en calorías, así que ya sabes: al supermercado con la tripa llena.
  • Apaga el televisor. Un estudio publicado en 2009 en la revista científica Archives of Internal Medicine señaló que el mero hecho de comer sin tener la televisión puesta podía hacernos perder hasta 120 calorías al día, aproximadamente la misma cantidad de peso que se pierde en una caminata de media hora. La razón es que, cuando estamos distraídos, comemos más, más rápido y sin saber exactamente qué nos estamos llevando a la boca.
  • Sigue la regla de los tres bocados. En The Virgin Diet (Harlequin), el experto nutricionista J.J. Virgin indicaba que el ritmo adecuado es el siguiente: cada tres bocados, hay que dejar el tenedor en el plato y descansar. Esta idea se encuentra en consonancia con las ideas de la alimentación consciente omindful, que nos recuerdan que lo más importante para alimentarse bien es, básicamente, disfrutar cada mordisco al máximo.
  • Evita los atracones nocturnos. Por supuesto, lo peor que podemos hacer, si nos hemos comprometido a mantener unos horarios de comidas a rajatabla, es acudir con nocturnidad y alevosía al frigorífico para calmar nuestra ansiedad. Sobre todo porque es a esa hora, justo antes de dormir, cuando peor se digieren los alimentos, ya que el proceso se ralentiza, y por lo tanto, es más probable que engordemos.
  • Permítete un momento en el que dar rienda suelta a tus deseos. Mantener una dura disciplina en lo que se refiere a los hábitos alimentarios puede ser complicado para muchas personas y, en ocasiones, causar efectos indeseados, como la alimentación compulsiva o, simplemente, el abandono total del proceso de adelgazamiento. Algunos expertos consideran que permitirse ciertos lujos de vez en cuando puede ser beneficioso en el largo plazo, siempre y cuando no se nos vaya de las manos y sepamos respetar los límites.
  • Toma notas. Un estudio publicado el pasado año en el Journal of the Academy of Nutrition señaló que aquellas mujeres que mantenían un registro detallado de todo lo que habían ingerido a lo largo del día habían perdido hasta seis libras más (casi tres kilos) que aquellas que no lo hacían. De esa manera, tomaban conciencia de sus excesos y les resultaba más sencillo mantener una alimentación equilibrada.

viernes, 5 de abril de 2013

Visualizar tu Futuro

Si tienes un propósito.
Has de visualizar tu futuro

Bacterias Intestinales para bajar Peso


Los suplementos de bacterias intestinales modificadas podrían convertirse en poco tiempo en el hallazgo que acabe para siempre con la lacra de la obesidad. Un grupo de científicos de Harvard, en colaboración con investigadores médicos del Hospital de Massachusetts, ha realizado exitosamente las primeras pruebas en ratones de laboratorio. Los roedores perdieron una cantidad de peso similar a la que se conseguiría mediante una operación quirúrgica de reducción de estómago, según se asegura en el estudio publicado en la revista Science Translational Medicine.
El experimento consistió en modificar el metabolismo de los roedores mediante la transferencia de flora bacteriana de otros ratones que, previamente, habían sido sometidos a una operación de bypass gástrico. Con esta técnica se logró reducir la absorción de alimentos, acelerar el metabolismo y minimizar el almacenamiento de las calorías en forma de grasa. Todo ello disminuyendo las posibilidades futuras de volver a recuperar el peso perdido, ya que la comunidad microbiana que provocó estos efectos en las ratones trasplantados se mantuvo inalterable durante varios meses.
Ensayos en humanos
Para el científico Peter Turnbaugh, uno de los autores del experimento y profesor de Biología de Sistemas en Harvard, este descubrimiento es “un gran avance ya que, como mínimo, representa una alternativa eficaz a la cirugía de estómago. No se trata de una píldora mágica para cualquier persona que tenga un poco de sobrepeso, pero sí para luchar contra la obesidad mórbida”.Con esta técnica se logra reducir la absorción de alimentos y acelerar el metabolismo
El equipo de investigadores ha subrayado que los resultados podrían ser todavía más prometedores, pues en el experimento se usaron ratones sanos que previamente habían sido sometidos a una dieta alta en azúcar, pero sin apenas grasas. Ahora, el objetivo se centra en buscar nuevas formas de manipulación de los cultivos microbianos de modo que causen los mismos efectos metabólicos en los humanos que la cirugía, lo que “podría convertirse en uno de los instrumentos más valiosos para luchar contra la obesidad”, según apuntó Lee Kaplan, uno de los autores y director del Instituto de Obesidad, Metabolismo y Nutrición de Harvard.
Los resultados testados en animales no aseguran que esta técnica pueda replicarse en humanos sin efectos secundarios. Además, en caso de que se pudiese desarrollar “podrían pasar varios años hasta conseguirlo”, advierte el profesor Turnbaugh.
El sobrepeso no se debe solo a nuestros hábitos alimenticios
Los experimentos llevados a cabo en el laboratorio han permitido descubrir otros de los mecanismos que actúan en la obesidad. Así, por ejemplo, se ha sabido que la cantidad de dos clases de bacterias (las firmicutes y las bacteroidetes) varíaen las personas obesas con respecto a las delgadas. Después de la cirugía de reducción de estómago estas diferencias se disipan por completo.
La mayor crítica de la comunidad científica internacional, tras darse a conocer estos resultados, es que el estudio no ha sido capaz de explicar cuáles son losmecanismos subyacentes que relacionan la flora microbiana con el peso y la grasa. Un interrogante que, según las primeras hipótesis de los autores, no tendría que ver directamente con los tipos específicos de microbios, sino con una consecuencia indirecta relacionada con los que se excreta.
Lo que sí ha quedado claro para toda la comunidad científica es que los problemas de sobrepeso no solo tienen que ver con lo que se come o con el ejercicio físico que se hace: “Se trata de algo mucho más complejo, del funcionamiento del metabolismo de cada uno y de una larga serie de interacciones que, poco a poco, estamos descubriendo”.

martes, 19 de marzo de 2013

Como cuidarnos más:


No existe una fórmula secreta para vivir mejor y durante más tiempo, pero sí hay determinadas cosas que podemos hacer para evitar dos de las principales causas de muerte prematura: las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.La American Heart Association (AHA) acaba de lanzar una campaña que lleva por título Life´s Simple 7, con la que tratará de concienciar a la población estadounidense de la importancia de seguir siete hábitos sencillos que pueden hacer que el riesgo de contraer un cáncer o sufrir una enfermedad cardiovascular disminuyan a la mitad.
La campaña, que la asociación estrenó ayer a bombo y platillo, no termina en una bonita página web: está basada en uno de los estudios de mayor calado que se han realizado sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares,  la incidencia del estilo de vida en estas y su relación con el cáncer. La doctora Laura Rasmussen-Torvik, autora de dicho estudio, que se había publicado con anterioridad en la revista científica de la asociación, Circulation, ha explicado en la presentación de la campaña que, por primera vez, sabemos con certeza que estos siete sencillos hábitos no sólo ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares, sino que además tienen una importancia tremenda en la prevención de todos los tipos de cánceres. La doctora asegura que los siete consejos “pueden ayudar a los profesionales de la salud a proporcionar un mensaje claro y consistente sobre las cosas concretas que las personas pueden hacer para cuidar su salud y disminuir el riesgo general de contraer enfermedades crónicas”.
Acciones como dejar de fumar o cambiar de dieta tienen efectos casi inmediatos sobre nuestra saludSi se cumplen seis o siete de los hábitos, muchos de ellos íntimamente relacionados, el riesgo de padecer un cáncer o una enfermedad cardiovascular se reduce en un 51% en comparación con aquellas personas que no cumplen ninguno de los hábitos. Aunque no se cumplan todas las reglas, sólo apostar por algunas de ellas tiene evidentes efectos: cumplir cuatro de las normas nos lleva a una reducción del riesgo de un 33%, y cumplir dos a un 21%.
Para Rasmussen-Torvik nunca es tarde para cambiar nuestros hábitos de vida, y seguir los siete consejos propuestos, pues hay un gran cuerpo de estudios científicos que evidencian que acciones como dejar de fumar o cambiar de dieta tienen efectos casi inmediatos sobre nuestra salud.
LOS SIETE ‘SENCILLOS’ CONSEJOS PARA UNA VIDA SALUDABLE
1. Muévete
Todo el mundo sabe que el ejercicio es bueno para la salud, pero hay demasiada gente que no lo practica. Según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizada el año pasado, el 24% de los españoles no hace ningún tipo de actividad física: ni siquiera camina una hora a la semana.
Según el informe de la AHA, sólo 30 minutos de ejercicio moderado (basta una simple caminata), durante cinco días a la semana, reduce significativamente el riesgo de padecer diabetes, tener un infarto o sufrir un ictus. Los niños necesitan más ejercicio, al menos una hora todos los días. Según la asociación estadounidense hacer ejercicio no sólo influye a un nivel físico, además hace que se reduzca el estrés, nos da mayor energía e, incluso, hace que cambie nuestro estado de ánimo.
2. Controla tu colesterol
Controlar el nivel de colesterol es la única forma de asegurarnos de que nuestras arterias no van a bloquearse, lo que puede desembocar en un infarto o un ictus. Según la AHA, debemos empezar a preocuparnos si nuestro nivel de colesterol es superior a 200 mg/dl. Hay personas que deben tener especial cuidado, pues tienen un gen hereditario que les hace producir demasiado colesterol malo (LDL). Para ellas reducir el nivel del mismo es cuestión de vida o muerte.
El 75% del colesterol de nuestra sangre proviene de nuestro hígado y nuestras propias células, y el 25% restante de la comida. Mantener una dieta ad hoc –evitando las grasas saturadas y trans y potenciando los alimentos bajos en colesterol– es importante, pero no basta para reducir el colesterol, es necesario además hacer ejercicio y mantener un peso saludable.
3. Come mejor
El Global Burden of Disease Study, el mayor estudio sobre enfermedades, accidentes y esperanza de vida realizado hasta la fecha, mostraba que la dieta es el factor de riesgo que causa más muertes y discapacidades en el mundo desarrollado. El AHA insiste en la importancia de reducir en nuestra dieta las grasas no saludables, los alimentos con mucho colesterol, el sodio y los azúcares añadidos; y priorizar las comidas ricas en fibra y proteína magra, así como las frutas y las verduras.
Para lograr seguir una dieta saludable la AHA recomienda seguir las siguientes pautas:
  • Mantén un diario en el que apuntas lo que comes todos los días.
  • Come más vegetales y frutas.
  • Come alimentos integrales.
  • Come pescado al menos dos veces por semana.
  • Limita el consumo de grasas trans y saturadas, y los alimentos ricos en colesterol y azúcar.
  • Haz que tu dieta sea lo más variada posible siguiendo estas reglas (es más divertido y cansa menos).
4. Controla tu presión arterial
Tener la tensión alta es el factor de riesgo más importante para la enfermedad cardiaca. La hipertensión hace que nuestra sangre fluya por las arterias con demasiada fuerza, lo que afecta a la totalidad de nuestros órganos vitales.Cuando la presión arterial se mantiene en niveles normales, se reduce el esfuerzo del corazón, las arterias, los riñones y, en general, es más difícil tener problemas cardiovasculares.
Una presión demasiado alta puede matarnos sin que nos demos cuenta. Se trata de un “asesino silencioso” que puede pillarnos desprevenidos si descuidamos nuestra tensión y que tarde o temprano afecta a casi todo el mundo si no se toman las medidas adecuadas.
Para mantener la tensión en un nivel adecuado –sin recurrir a medicamentos, que en algunas personas son en cualquier caso necesarios– hay que seguir una serie de consejos: mantener una dieta baja en sal, realizar ejercicio frecuente, evitar el sobrepeso, controlar el estrés, limitar el consumo de alcohol y dejar el tabaco.
5. Pierde peso
Todos los factores de riesgo están íntimamente relacionados, y si tenemos obesidad o sobrepeso, casi con total probabilidad, tendremos otros factores de riesgo. Estar más gordos de lo que deberíamos hace que tengamos un mayor riesgo de padecer hipertensión, problemas de colesterol y diabetes. La obesidad, no obstante, es también un factor de riesgo independiente, que hace que tengamos más papeletas de tener un problema cardiovascular, pese a que el resto de indicadores estén correctos (algo, de todas formas, improbable).
Según la AHA, si nuestro Índice de Masa Corporal es mayor de 25, deberíamos empezar a preocuparnos, pero si es mayor de 30 estamos expuestos a un riesgo significativo de padecer problemas cardiovasculares y deberíamos adelgazar cuanto antes.
6. Reduce el nivel de azúcar en sangre
Aunque la diabetes es una enfermedad tratable, y con la que se puede vivir, sólo el hecho de padecerla eleva en grado sumo las posibilidades de padecer un infarto o un ictus, la causa de muerte más habitual de aquellos que la sufren. La mejor manera de no ser diabético es prevenir la aparición de ésta controlando nuestro nivel de azúcar en sangre, sin esperar a llegar a viejos.
Tener un nivel saludable de azúcar en sangre (por debajo de 100 mg/dl de glucosa en ayunas), protege nuestros órganos vitales y hace que vivamos más y mejor. Para controlar el nivel de glucosa en sangre hay que seguir estos consejos:
  • Reducir el consumo de azúcares simples, presentes, sobre todo, en los refrescos y los dulces.
  • Hacer ejercicio regular, lo que afecta directamente a la respuesta de nuestro cuerpo a la insulina.
  • Tomar la medicación adecuada si entramos en la zona de riesgo.